Para quien no lo sepa, Alejandro Lerroux fue un líder del partido
radical que jugo a muchas cosas en la política española del
principio del siglo XX. Fue un anticlerical y demagogo republicano al
principio, se convirtió al españolismo populista en Cataluña (
el “emperador del paralelo” barcelonés) , formó coalición de
gobierno con la CEDA ( extrema derecha prefascista de Gil Robles) en la
II República ( el “bienio negro” del 34 al 36), y término apoyando
y alabando el golpe fascista de Franco.
Los componentes
básicos del “cóctel de Lerroux” son los mismos que los de UPYD:
populismo, demagogia y españolismo a raudales. Todo esto cimentado
en un líder (una líder en este caso) que miente más que habla ,
que ataca a la “clase política “, cuando ella hizo la “primera
comunión” en coche oficial ( 32 años lleva la buena señora comiendo de
los sueldos públicos); y a los que sólo les guía la ambición más
descarnada y arbitraria.
La ambigüedad ideológica es otra
característica común entre Lerroux y la UPYD. Aparentemente
vienen de la izquierda, gesticulan como si lo fueran pero caminan a
paso agigantados hacia la derecha. Por supuesto, proclaman que no son
ni lo uno, ni lo otro (derecha / izquierda): son sólo españoles
honrados, gente del pueblo, que quieren el bien de España por encima de
los “intereses de partido”, y de los “reinos de Taifas”.
La hoja
de ruta de UPYD tiene muchas papeletas para ser la misma hoja de ruta
del lerrouxismo: no digo que necesariamente terminen en el fascismo,
ojala no, pero si en el autoritarismo más conservador. Ya han dado
alguna muestra en el programa electoral reciente: aumento gastos
militares, centralización de competencias, energía nuclear, política
antiinmigración, cuestionamiento de derechos como el aborto,
involución en el modelo educativo , copago sanitario, etc
El
caladero de votos más importantes lo tienen, que casualidad, en
Madrid, las Castillas y Valencia. Todo el que piensa como la derecha
pero quiere seguir creyendo, y diciendo, que es de izquierda, los vota.
El populismo apolítico (o sea antidemocrático) también los vota. No
hay funcionario o docente estúpidamente frustrado, que no simpatice
con esa líder “tan sincera y natural” . En Andalucía también están
pescando y son la cresta de una ola neocentralista y conservadora.
Supoenen para muchos votantes, el pasillo ideal de paso entre el PSOE y
el PP. Para muchos andaluces y andaluzas la UPYD es el amortiguador
moral de su abandono de la izquierda.
Se han quedado sin el
fantasma siniestro de ETA y buscan un nuevo espacio de chantaje
emocional, pueden coger cualquier bandera a condición que le de votos y
huela a sable. Son la nueva derecha (que como siempre es muy vieja).
Que todo el mundo lo sepa, que nadie engañe. Votar a UPYD es votar a
una derecha que terminará, más temprano que tarde convergiendo en
el gran lago azul de las gaviotas, como Lerroux.
Sacáu de: http://www.kaosenlared.net/noticia/upyd-la-vuelta-del-lerrouxismo
Blog con nuticias y artículos d'upinión y hestóricos dendi una visual cántabra y libertaria.
30 noviembre 2011
29 noviembre 2011
Artículu d'upinión de Asambleas 15-M Cantabria nel Diario Montañes
Equí vos lo dejo.
Sacáu de: http://www.eldiariomontanes.es/prensa/20111129/opinion/articulos/nosotr-20111129.html
15M: Otr@s, nosotr@s
No deja de ser curioso que los medios e incluso la clase
política nos exija que especifiquemos propuestas concretas, que
postulemos, en fin, a unos líderes que ofrezcan una hoja de ruta
¿Cuántas décadas lleva el sistema representativo liberal ofreciendo
políticas que ignoran la voluntad de las personas bajo la engañosa
pátina de una mayoría representada por una élite? ¿Cuántos siglos lleva
el capitalismo imponiendo la maximización de los beneficios privados y
socialización de los efectos negativos? ¿Y qué aspecto tiene hoy nuestro
planeta y nuestra tierruca? ¿Por qué hemos llegado a este grado de
desafección política en supuestas democracias? Entre la cultura del
miedo y la sociedad del espectáculo nos hemos convertido en consumidores
de nuestra propia realidad, en rentistas de nuestro tiempo, en daños
colaterales de las guerras por los mercados. Se pretende que el 15M
resuelva la cuadratura del círculo y que además la done generosamente al
discurso único de los políticos y los medios. Vemos el órdago: cooperar
en vez de competir, compartir en vez de poseer, consensuar en vez de
imponer.
La reflexión crítica y pública sobre nuestras necesidades
y deseos en asambleas horizontales impide la manipulación de las
voluntades y la dilución de responsabilidades. Así, decidimos y actuamos
de manera colectiva sin renunciar a nuestra individualidad. A través
del diálogo razonado construimos consensos incluyentes que tratan de
resolver problemáticas planteadas en asamblea. Cuando varias personas
muestran disenso ante una propuesta, esas personas se comprometen a
argumentar su posición o, de lo contrario, la asamblea les da tiempo
para que puedan trabajar otro consenso que también incluya las razones
de los demás. Es cierto que de esta forma nunca podremos erigirnos en la
voz de un país o un continente, que piensa y decide en el nombre de
millones de personas silenciadas, ya que el método asambleario nos
obliga a empoderar a todos por igual en cada decisión porque cada cual
se representa a sí mismo. Sin embargo, la democracia directa sí permite
que multitud de asambleas se coordinen en red para cumplir con consensos
sobre objetivos concretos en tiempos específicos.
Participar de la democracia directa en las asambleas
permite vislumbrar alternativas a la crisis de legitimación de la
democracia representativa en un mundo política y económicamente
globalizado por instituciones no controladas democráticamente, caso de
las multinacionales, el FMI, la OTAN o la Comisión Europea. Los partidos
políticos son estructuras jerárquicas que evidentemente responden a los
intereses del poder financiero y de las élites empresariales, mientras
los sindicatos mayoritarios se quejan con la mano izquierda mientras
firman con la derecha. De este modo, la estafa de esta crisis económica
se ha constitucionalizado y se celebra la precariedad laboral como
empleo digno.
A la vez que los foros económicos celebran el crecimiento
de los nuevos mercados de la salud y educación privada o concertada,
los profesionales y usuarios de la educación y la sanidad públicas pasan
a ser peligrosos antisistema que ponen en jaque al sistema democrático
por reivindicar nuestros derechos.
Bebemos de una contrahistoria que no entiende de
vencedores ni vencidos, categorías incapaces de explicar la complejidad
de nuestro pasado ni de prever los horizontes de nuestro futuro.
Llamamos a hacer diariamente política y economía de las pequeñas cosas
con el fin ir creando comunidades reales en las que todos podamos
desarrollar nuestras capacidades de manera libre, en una reivindicación
radical de nuestra individualidad que sólo es posible en un entorno
social cooperativo y horizontal que asegure los medios de subsistencia
para todas las personas.
También estimamos que la desobediencia civil activa será
el único recurso que nos quede a las personas pacíficas si se continúa
conculcando nuestros derechos y coartando nuestras libertades. Por ello,
nos sentimos hermanados con aquellos movimientos del Sur y el Norte
global que se oponen al orden mundial actual desde la idiosincrasia de
sus luchas locales. Desde Sol hasta Wall Street, de Chile a Islandia,
también en Torrelavega, Santander, Cabezón de la Sal, Potes, Castro
Urdiales, estamos en todas partes decididos a transformar nuestras vidas
sumando pequeñas revoluciones.
De ahí que debamos comprometernos con Cantabria en primer
lugar. Sabemos, por ejemplo, que en nuestra tierra se quiere explotar
el gas en el subsuelo utilizando una técnica que conllevará la
devastación de nuestros valles y la desaparición del hábitat rural por
contaminación. Sabemos también que el modelo desarrollista basado en la
especulación y el turismo de masas que destrozó la costa mediterránea se
extiende por el norte. Nos oponemos a todo ello. Veámonos en las plazas
y en los pueblos para hablar sin intermediarios y decidir qué montañas,
qué playas y qué ciudades disfrutarán nuestros hijos e hijas, para que
ellas y ellos sean al fin libres para decidir cómo quieren vivir.
La lógica de la sinrazón que nos gobierna nos tacha de
utópicos. Para el 15M la utopía es sólo aquello que no hicimos todavía.
Que lo consigamos, en realidad, depende de lo que tú hagas.
Sacáu de: http://www.eldiariomontanes.es/prensa/20111129/opinion/articulos/nosotr-20111129.html
23 noviembre 2011
Blas Infante "Padre de la Patria Andaluza" y el anarquismo andaluz.
Blas
Infante Pérez de Vargas (Casares, Málaga, 5 de julio de 1885 – Sevilla,
11 de agosto de 1936) fue un notario y político, considerado
oficialmente por el Congreso de los Diputados y el Parlamento de
Andalucía como el "Padre de la Patria Andaluza" por ser el máximo
ideólogo del andalucismo político en todas sus vertientes, regionalista,
federalista y nacionalista. Alternó las tareas de notario, historiador,
antropólogo, musicólogo, escritor y periodista, . Varios libros
suyos fueron publicados en vida del autor, así como póstumamente. Además
se conservan numerosísimos manuscritos inéditos suyos. La Fundación
Centro de Estudios Andaluces de la Junta de Andalucía, adquirió en 2001
la casa de Blas Infante en Coria del Río para convertirla en casa-museo
como patrimonio histórico y cultural andaluz. Es homenajeado anualmente
cada 28 de febrero con motivo de la celebración del Día de Andalucía.
Aquí os dejamos un texto que habla de su relación con el anarquismo, ideología muy arraigada en su época en Andalucía, sobretodo entre multitud de jornaleros sin tierra y con unas miserables condiciones de vida.
Aquí os dejamos un texto que habla de su relación con el anarquismo, ideología muy arraigada en su época en Andalucía, sobretodo entre multitud de jornaleros sin tierra y con unas miserables condiciones de vida.
Su más que simpatía por el anarquismo, se reflejan en el himno
nacional de Andalucía, donde se dice: “Andaluces: levantaos, pedid
Tierra y Libertad…”
La Consejería de Educación mediante instrucciones remitidas a los
centros andaluces ordena conmemorar el 125 aniversario del nacimiento de
Blas Infante. Nombrado, nada más y nada menos, “Padre de la Patria
Andaluza” en el Estatuto de Andalucía aprobado en 1980. Estas
instrucciones coinciden con el homenaje, recientemente celebrado, del
Parlamento Andaluz hacia esta persona y que contó con la unanimidad de
todos los grupos políticos de la cámara.
Si importancia tiene el nacer, mucha más tiene el morir ya que este acto supremo cierra la vida de aquel que debe ser recordado por ella. Tiempo han tenido los poderes públicos para rememorar su muerte, hecho que aún no se ha producido, siendo esta muerte la que precisamente dio sentido a su vida política y la que proyectó su figura, ausente entre los vivos, en el recuerdo de las generaciones futuras.
Muchos aún no conocen que el himno de Andalucía, el que actualmente cantan millones de andaluzas y andaluces, fue obra suya y se estrenó escasos días antes de su muerte. Este himno, que sobre una idea musical de Blas Infante, había compuesto musicalmente el maestro Castillo, se estrena en un concierto de la Banda Municipal de Sevilla, en la tarde del viernes 10 de julio de 1936, dirigida por el propio maestro Castillo, tan solo 8 días antes del inicio de la Guerra Incivil, como la llamaba el “Padre de la Patria Andaluza”. Su más que simpatía por el anarquismo, se reflejan en el himno nacional de Andalucía, donde se dice: “Andaluces: levantaos, pedid Tierra y Libertad…”. Tremenda e inusual frase en los himnos de este tipo, que pertenece a una reivindicación histórica del campesinado anarquista andaluz.
Cuando estalla la guerra, Blas Infante permanece desde el 18 de julio de 1936 en su casa de Coria, ya que nada malo había hecho, hasta que el día 2 de Agosto, es detenido y llevado como un delincuente a un cuartelillo de Falange instalado en el Edificio de la cámara Agraria de la calle Trajano de Sevilla. Dos días pasó allí hasta que fue trasladado a una improvisada prisión en el cine Jáuregui. La noche del 10 de agosto al filo de la madrugada, es conducido hasta la altura del KM.4 de la carretera de Carmona, junto a la linde de la antigua huerta de las Clarisas, donde es fusilado, por la aplicación de un bando de guerra, promulgado por el General Queipo de Llano, que en definitiva era una nueva versión de la ley de fugas. No en vano hay quien aún se afana en justificar tamaño asesinato:
“Sus hagiógrafos dicen que no obraban cargos contra él, pero a la luz de su biografía podemos deducir que Blas Infante era, sin género de dudas, reo de alta traición a España”. En la biografía no oficial de Blas Infante: Blas Infante. un criptomusulmán.
Si importancia tiene el nacer, mucha más tiene el morir ya que este acto supremo cierra la vida de aquel que debe ser recordado por ella. Tiempo han tenido los poderes públicos para rememorar su muerte, hecho que aún no se ha producido, siendo esta muerte la que precisamente dio sentido a su vida política y la que proyectó su figura, ausente entre los vivos, en el recuerdo de las generaciones futuras.
Muchos aún no conocen que el himno de Andalucía, el que actualmente cantan millones de andaluzas y andaluces, fue obra suya y se estrenó escasos días antes de su muerte. Este himno, que sobre una idea musical de Blas Infante, había compuesto musicalmente el maestro Castillo, se estrena en un concierto de la Banda Municipal de Sevilla, en la tarde del viernes 10 de julio de 1936, dirigida por el propio maestro Castillo, tan solo 8 días antes del inicio de la Guerra Incivil, como la llamaba el “Padre de la Patria Andaluza”. Su más que simpatía por el anarquismo, se reflejan en el himno nacional de Andalucía, donde se dice: “Andaluces: levantaos, pedid Tierra y Libertad…”. Tremenda e inusual frase en los himnos de este tipo, que pertenece a una reivindicación histórica del campesinado anarquista andaluz.
Cuando estalla la guerra, Blas Infante permanece desde el 18 de julio de 1936 en su casa de Coria, ya que nada malo había hecho, hasta que el día 2 de Agosto, es detenido y llevado como un delincuente a un cuartelillo de Falange instalado en el Edificio de la cámara Agraria de la calle Trajano de Sevilla. Dos días pasó allí hasta que fue trasladado a una improvisada prisión en el cine Jáuregui. La noche del 10 de agosto al filo de la madrugada, es conducido hasta la altura del KM.4 de la carretera de Carmona, junto a la linde de la antigua huerta de las Clarisas, donde es fusilado, por la aplicación de un bando de guerra, promulgado por el General Queipo de Llano, que en definitiva era una nueva versión de la ley de fugas. No en vano hay quien aún se afana en justificar tamaño asesinato:
“Sus hagiógrafos dicen que no obraban cargos contra él, pero a la luz de su biografía podemos deducir que Blas Infante era, sin género de dudas, reo de alta traición a España”. En la biografía no oficial de Blas Infante: Blas Infante. un criptomusulmán.
Blas Infante después de gritar por dos veces: ¡¡Viva Andalucía
libre!! Cae al suelo muerto por los disparos recibidos. ¡Libertad!, una
palabra que le fue muy querida y que recibió del entorno anarquista que
le rodeaba en sus tierras andaluzas.
Los centros escolares andaluces en el próximo curso rememorarán algo de su vida y de su obra. El anarcosindicalismo andaluz lo recuerda unido a la memoria de sus militantes, como el compañero “Pedro Vallina”. Amigo personal de Blas Infante, apoyó la candidatura de éste en las elecciones generales de Junio del 31, siendo la segunda más votada de las cinco que se presentaron. Este hecho se explica por el respaldo recibido en las urnas por un sector del campesinado anarcosindicalista, a pesar del llamamiento a la abstención por parte de la CNT. Ello se debió a la proximidad que, en varios aspectos, existió entre Blas Infante y el anarquismo, y, sobre todo, por la acción de Pedro Vallina, el médico anarquista continuamente perseguido y odiado por las “gentes de orden” y sobre nombrado por estas como “el Tigre”, y casi venerado y con gran influencia sobre los jornaleros. Blas Infante lo califica de “apóstol de pureza inmaculada” e “hijo puro de la eterna Promesa”. Por su parte Vallina pidió el voto para la candidatura de Blas Infante en los siguientes términos: “Yo predico para que votéis a estos hombres, porque estos hombres no son políticos de oficio, sino hombres de vergüenza”.
Especialmente significativo es el hecho de que, durante los años 1931 y 1932, andalucistas y anarquistas compartan el órgano de expresión Andalucía libre, e incluso que, al parecer en 1932, Infante pudo haber ingresado en la CNT, pero el enfrentamiento que tenía entonces ésta con el doctor Vallina, lo alejó definitivamente de la organización anarcosindicalista. La línea libertaria que ya estaba presente en su El Ideal Andaluz, que se agudizó en La dictadura pedagógica, se hace también patente en sus últimos libros y escritos. En esta última etapa, Infante, ideológicamente, se sitúa de forma clara en la órbita del confederalismo libertario; de ahí su furibundo ataque al estado, al principio de las nacionalidades y su defensa de los pueblos como entidades culturales.
Estos aspectos ideológicos de esta figura andaluza sin duda deben ser conocidos por todo el alumnado de los centros andaluces, ya que a fuerza de propagar una imagen distorsionada durante toda la dictadura franquista y el periodo llamado de transición democrática, se ha instalado en la conciencia colectiva una idea nada ajustada sobre las profundas convicciones libertarias de Blas Infante.
Del texto, de Paco Doblas: “Blas Infante y el andalucismo histórico: Pensamiento y praxis”, extraemos lo siguiente:
“Quizás ésta sea una de las características más singulares del pensamiento de Blas Infante dentro del panorama regionalista-nacionalista. Pero ¿cómo explicar esta aparente extravagancia en el pensador andalucista? Dos razones nos pueden ayudar a entenderlo. La primera tiene que ver con la situación social propia de Andalucía y las relaciones de Blas Infante con el movimiento jornalero. Cuando Infante irrumpe en el incipiente debate regionalista, introduce otra novedad, que no andaba muy cercana a los ambientes intelectuales en los que se desarrollaba el primer andalucismo culturalista: la preocupación social y, más en concreto, la situación sangrante de los jornaleros andaluces. Su preocupación por la tierra y el problema latifundista llevó al líder andalucista a implicarse en los ambientes jornaleros y en las luchas campesinas, intentando ayudar jurídicamente a los braceros, desde su notaría de Cantillana primero y después en Coria del Río, frente a los abusos de los terratenientes. En la Andalucía rural de aquel tiempo, la CNT era muy mayoritaria, por lo que parece claro que debió influir muy tempranamente en las ideas de nuestro joven pensador. La confluencia con el anarquismo fue muy importante, sobre todo en las épocas de mayor cantidad de luchas campesinas como fueron el llamado “trienio bolchevique” (1917-1919) y la República. La segunda razón la hayamos en su propia formación intelectual. Como señala Acosta Sánchez, todo guarda coherencia con la intensa influencia de Pi y Margall: “Su sentida simpatía con el anarquismo (…) se comprende si se sabe que el federalismo pimargalliano arraigaba en Proudhon, Pierre, quien fue a la vez maestro de Bakunin, Mijail, y padre del anarquismo. Hay que recordar con Nettlau, Max, que el anarquismo se llamó primero federalismo”. Esta carga ácrata en el pensamiento blasinfantiano se irá acentuando, haciéndose más patente durante la Segunda República, cuando se situará claramente en la órbita del confederalismo libertario. Durante esa etapa defenderá a los anarquistas de forma expresa y hasta entusiasta: “La lógica anarquista actual es otra, como lo demuestra la desaparición de los atentados ácratas, tan frecuentes en el principiar de nuestro siglo. Sindicatos para defender intereses próximos y un anhelo firme de cultura emancipadora” (La verdad sobre el complot de Tablada y el Estado Libre de Andalucía).”
Los centros escolares andaluces en el próximo curso rememorarán algo de su vida y de su obra. El anarcosindicalismo andaluz lo recuerda unido a la memoria de sus militantes, como el compañero “Pedro Vallina”. Amigo personal de Blas Infante, apoyó la candidatura de éste en las elecciones generales de Junio del 31, siendo la segunda más votada de las cinco que se presentaron. Este hecho se explica por el respaldo recibido en las urnas por un sector del campesinado anarcosindicalista, a pesar del llamamiento a la abstención por parte de la CNT. Ello se debió a la proximidad que, en varios aspectos, existió entre Blas Infante y el anarquismo, y, sobre todo, por la acción de Pedro Vallina, el médico anarquista continuamente perseguido y odiado por las “gentes de orden” y sobre nombrado por estas como “el Tigre”, y casi venerado y con gran influencia sobre los jornaleros. Blas Infante lo califica de “apóstol de pureza inmaculada” e “hijo puro de la eterna Promesa”. Por su parte Vallina pidió el voto para la candidatura de Blas Infante en los siguientes términos: “Yo predico para que votéis a estos hombres, porque estos hombres no son políticos de oficio, sino hombres de vergüenza”.
Especialmente significativo es el hecho de que, durante los años 1931 y 1932, andalucistas y anarquistas compartan el órgano de expresión Andalucía libre, e incluso que, al parecer en 1932, Infante pudo haber ingresado en la CNT, pero el enfrentamiento que tenía entonces ésta con el doctor Vallina, lo alejó definitivamente de la organización anarcosindicalista. La línea libertaria que ya estaba presente en su El Ideal Andaluz, que se agudizó en La dictadura pedagógica, se hace también patente en sus últimos libros y escritos. En esta última etapa, Infante, ideológicamente, se sitúa de forma clara en la órbita del confederalismo libertario; de ahí su furibundo ataque al estado, al principio de las nacionalidades y su defensa de los pueblos como entidades culturales.
Estos aspectos ideológicos de esta figura andaluza sin duda deben ser conocidos por todo el alumnado de los centros andaluces, ya que a fuerza de propagar una imagen distorsionada durante toda la dictadura franquista y el periodo llamado de transición democrática, se ha instalado en la conciencia colectiva una idea nada ajustada sobre las profundas convicciones libertarias de Blas Infante.
Del texto, de Paco Doblas: “Blas Infante y el andalucismo histórico: Pensamiento y praxis”, extraemos lo siguiente:
“Quizás ésta sea una de las características más singulares del pensamiento de Blas Infante dentro del panorama regionalista-nacionalista. Pero ¿cómo explicar esta aparente extravagancia en el pensador andalucista? Dos razones nos pueden ayudar a entenderlo. La primera tiene que ver con la situación social propia de Andalucía y las relaciones de Blas Infante con el movimiento jornalero. Cuando Infante irrumpe en el incipiente debate regionalista, introduce otra novedad, que no andaba muy cercana a los ambientes intelectuales en los que se desarrollaba el primer andalucismo culturalista: la preocupación social y, más en concreto, la situación sangrante de los jornaleros andaluces. Su preocupación por la tierra y el problema latifundista llevó al líder andalucista a implicarse en los ambientes jornaleros y en las luchas campesinas, intentando ayudar jurídicamente a los braceros, desde su notaría de Cantillana primero y después en Coria del Río, frente a los abusos de los terratenientes. En la Andalucía rural de aquel tiempo, la CNT era muy mayoritaria, por lo que parece claro que debió influir muy tempranamente en las ideas de nuestro joven pensador. La confluencia con el anarquismo fue muy importante, sobre todo en las épocas de mayor cantidad de luchas campesinas como fueron el llamado “trienio bolchevique” (1917-1919) y la República. La segunda razón la hayamos en su propia formación intelectual. Como señala Acosta Sánchez, todo guarda coherencia con la intensa influencia de Pi y Margall: “Su sentida simpatía con el anarquismo (…) se comprende si se sabe que el federalismo pimargalliano arraigaba en Proudhon, Pierre, quien fue a la vez maestro de Bakunin, Mijail, y padre del anarquismo. Hay que recordar con Nettlau, Max, que el anarquismo se llamó primero federalismo”. Esta carga ácrata en el pensamiento blasinfantiano se irá acentuando, haciéndose más patente durante la Segunda República, cuando se situará claramente en la órbita del confederalismo libertario. Durante esa etapa defenderá a los anarquistas de forma expresa y hasta entusiasta: “La lógica anarquista actual es otra, como lo demuestra la desaparición de los atentados ácratas, tan frecuentes en el principiar de nuestro siglo. Sindicatos para defender intereses próximos y un anhelo firme de cultura emancipadora” (La verdad sobre el complot de Tablada y el Estado Libre de Andalucía).”
Otra referencia que permite comprender la visión que sobre estas dos
personalidades tenían aquellos que pretendían evitar la reforma agraria,
la encontramos en el libro, editado por Libre Pensamiento (CGT) y el
centro andaluz del libro, titulado “Mis memorias” cuyo autor es el mismo
Pedro Vallina. Blas Infante viajó a Madrid en los primeros momentos
republicanos, para apoyar una intervención decidida de la republica a
favor de la reforma agraria, cosa que, a pesar de las buenas
expectativas levantadas, parecía cada vez más alejada. En ese viaje se
encuentra con un recién nombrado Consejero de Estado, Demófilo de Buen,
este se negó a estrechar la mano que le tendiera Blas Infante y le dijo
indignado: “No vacilaré en aconsejar al gobierno de la republica el
fusilamiento de Vd. y de Pedro Vallina por su actitud ante la cuestión
agraria”, a lo que Blas infante contestó: “Con mucho gusto nos
dejaríamos fusilar en aras de los jornaleros andaluces, tan merecedores
de los mayores sacrificios”.
En hora de conocer y recordar para proyectar nuestro futuro como seres humanos.
Rafael Fenoy Rico, secretario de Jurídica de CGT Enseñanza
Texto extraído de: http://www.erllano.org/
http://www.erllano.org/2010/07/14/blas-infante-y-el-anarquismo-andaluz/
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