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Blog con nuticias y artículos d'upinión y hestóricos dendi una visual cántabra y libertaria.
03 diciembre 2012
29 noviembre 2012
Macedonia, 1903: una experiencia de revolución social y de liberación nacional
Ya en
el siglo XIX existió participación libertaria en diferentes luchas de
liberación nacional, como las de Bosnia y Herzegovina, y sobre todo la insurrección
búlgara de 1876, en la cual participa el famoso poeta libertario Boter. Al
siguiente año, en 1877, estalló la guerra ruso-turca por la cual Bulgaria se
declaraba independiente, pero las
presiones y los intereses del capitalismo occidental —principalmente de Inglaterra— consiguieron que una parte del territorio
búlgaro, Macedonia, fuera reintegrada de nuevo en el Imperio Turco. Este
hecho fue el detonante para el comienzo de la lucha de Macedonia contra la
ocupación turca, y también para la aparición de la llamada "cuestión
Macedonia, provocada por las potencias europeas”.
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| Militantes armados de la ORIMA durante la Revolución de Macedonia. |
Desde 1893, en todas las ciudades había escuelas búlgaras y se comenzaron a
formar las primeras células de la futura organización revolucionaria del
interior de Macedonia, constituida en 1894-1895, bajo una fuerte influencia
libertaria: ORIMA (Organización Revolucionaria del Interior de Macedonia y de
Adrinoble).
La ORIMA establece su Comité Central en Salónica, con una delegación en el exilio, en Sofía. Sus principios eran de un espíritu internacionalista y proponían la liberación nacional de su país sometido por los turcos mediante la revolución.
Cabe destacar también, la adhesión del Cenáculo de Ginebra, creado en 1898, compuesto por diversos grupos anarquistas, que elaboraron unos Estatutos del Comité Revolucionario Secreto Macedonio y publicaron un órgano de este Comité.
También participaron en el movimiento revolucionario macedonio numerosos grupos libertarios búlgaros que jugaron un destacado papel en la lucha armada (más de 60 muertos). La preparación de la revolución dura una docena de años y acaba dando lugar a la insurrección de Tracia Oriental y Macedonia por agosto de 1903. Los libertarios aportaron la orientación, los objetivos y la acción armada. Las acciones armadas cambiaron de táctica con la aportación anarquista, ya que se cambió el objetivo de los ataques. Hasta entonces se solía atacar a las autoridades ocupantes turcas, y con la aportación de los libertarios búlgaros, se centraron los ataques en las empresas de capital extranjero que mantenían al Imperio otomano.
La ORIMA establece su Comité Central en Salónica, con una delegación en el exilio, en Sofía. Sus principios eran de un espíritu internacionalista y proponían la liberación nacional de su país sometido por los turcos mediante la revolución.
Cabe destacar también, la adhesión del Cenáculo de Ginebra, creado en 1898, compuesto por diversos grupos anarquistas, que elaboraron unos Estatutos del Comité Revolucionario Secreto Macedonio y publicaron un órgano de este Comité.
También participaron en el movimiento revolucionario macedonio numerosos grupos libertarios búlgaros que jugaron un destacado papel en la lucha armada (más de 60 muertos). La preparación de la revolución dura una docena de años y acaba dando lugar a la insurrección de Tracia Oriental y Macedonia por agosto de 1903. Los libertarios aportaron la orientación, los objetivos y la acción armada. Las acciones armadas cambiaron de táctica con la aportación anarquista, ya que se cambió el objetivo de los ataques. Hasta entonces se solía atacar a las autoridades ocupantes turcas, y con la aportación de los libertarios búlgaros, se centraron los ataques en las empresas de capital extranjero que mantenían al Imperio otomano.
26 noviembre 2012
Construyamos unidad popular desde la base
Como hace bastante tiempo que no actualizo esto, os dejo un artículo que escribí hace pocos días para el medio de comunicación independiente de Cantabria en la red, Enfocant

Estamos sufriendo una de las mayores acometidas neoliberales sobre nuestras vidas en los últimos años. Los derechos sociales conquistados con la lucha de nuestros antepasados están siendo desmantelados casi por completo, mientras somos incapaces de ofrecer una fuerte y eficaz resistencia y de, sobretodo, brindar una alternativa válida a este sistema que continúa aplastándonos como trabajadores, como pueblo, como personas…
Las respuestas ofrecidas desde los
diferentes colectivos; juveniles, políticos, feministas, ecologistas,
sindicales… se hacen insuficientes ante la magnitud de la guerra frontal
que, las oligarquías españolas, europeas, y mundiales, nos han
declarado al conjunto de las clases populares de todos y cada uno de los
pueblos. Por lo que se hace indispensable encontrar soluciones eficaces
que nos permitan ser un contendiente con opciones en esta guerra.
A mi juicio, la única opción que
poseemos para ser fuertes y eficaces, pasa por la unidad popular. Ahora
bien, ¿cómo? ¿con quién? Y ¿para qué? Son las tres preguntas que
siempre saltan a la palestra y sobre las que pretendo ofrecer mi punto
de vista.
28 junio 2012
Anarquismu y custión nacional. Cantabria.
La postura de ignorar el problema identitario de los pueblos subyugados
por el Reino de España ha sido y, tristemente continúa siendo, mayoritaria
dentro de los círculos libertarios españoles. Tildando de nacionalistas, en el
concepto burgués del término, a cualquier movimiento que se preocupe de
afrontar dicho problema se ha preferido pasarlo por alto e incluso negarlo.
Sin embargo, no hay más que echar un pequeño vistazo a los clásicos anarquistas del siglo XIX y a varias experiencias de principios de siglo XX para darse cuenta de que el anarquismo y la lucha por la autodeterminación de los pueblos han ido de la mano en varios momentos a lo largo de la historia.
Sin embargo, no hay más que echar un pequeño vistazo a los clásicos anarquistas del siglo XIX y a varias experiencias de principios de siglo XX para darse cuenta de que el anarquismo y la lucha por la autodeterminación de los pueblos han ido de la mano en varios momentos a lo largo de la historia.
02 diciembre 2011
Comandos Autónomos Anticapitalistas: La autonomía obrera en Euskal Herria.
Os dejo un texto para conocer un poco la historia del movimiento autónomo en Euskal Herria, su ideología, la aparición de los Comandos Autónomos Anticapitalistas y sus divergencias con ETA, el MLNV, y su estrategia política.
1968-1977: ACTORES DIRECTAMENTE INMERSOS EN LA LUCHA
DE MASAS
Comencemos
por 1968. En España Franco todavía estaba en el poder. Las luchas obreras de
extendían en las fabricas; l*s vasc*s, perdedor*s en la guerra civil, iban
levantando cabeza; todo el mundo se unía contra la represión y aumentaba la
conciencia revolucionaria. Entre nuestr*s protagonistas, hay claras
motivaciones básicas. Much*s recibieron en la fábrica su primera experiencia
organizativa, sus primeras luchas, sus primeras energías desatadas; much*s son
euskaltzales (del movimiento pro-euskara), y realmente eso es una constante
entre l*s autonom*s. Otr*s, por su parte, empiezan en ETA o en movimientos
cercanos. Un*s poc*s provienen del anarquismo clásico. A fin de cuentas, y
salvando las excepciones, la Autonomía encontró su terreno en Euskadi, siendo
ésta como era una nación dominada; la Autonomía ha luchado por la libertad de
l*s trabajador*s de Euskadi, y para fortalecer esa libertad creyó en un único
proceso: en aquel que trae consigo la revolución social y la independencia sin
Estado. En las luchas contra el Consejo de Guerra de Burgos (1970) encontraron
la oportunidad autogestionaria de unir todos los frentes. En fabricas, barrios,
etc. se hicieron asambleas y la lucha de la calle fue el paso siguiente natural
a esas
asambleas. Sin estrategias predeterminadas de arriba, el propio pueblo
encontró el camino. Esa experiencia no se olvida. En ese anhelo de libertad se
fueron multiplicando las luchas tanto en las fabricas como en los barrios y en
los movimientos sociales. Para encontrar hay que buscar. Después de trabajar
sin cesar durante dos o tres años, quedan fortalecidas en practicas sociales
bastante asentadas las luchas populares mas vivas que se desarrollan de 1974 a
1977. Por resumir la situación, se puede decir que en estos primeros años las
Asambleas y las experiencias a nivel de Consejos de Fabrica y Delegados son
bastante puntuales y muy a menudo sindicatos y partidos tratan de utilizarlas;
pero luego se convierten en herramienta constante y en función de ellas se
articula el movimiento de trabajadores. Se crean grupos públicos y unitarios y
partidos y sindicatos se ven obligados a aceptar la auto-organización obrera. Así
que no debemos sorprendernos si l*s protagonistas se nos muestran optimistas,
fuertes y plen*s de ilusión. Much*s se desenvuelven en las fabricas. En los
años postreros del franquismo, ya superado el Sindicato Vertical, l*s
trabajador*s encontraron estructuras nuevas y funcionales. Se reunían en
fabricas, en torno a temas tanto laborales como políticos o represivos. El
punto de reunión natural era la fabrica: obligaban al patrón a aceptar las
asambleas. Cuando por efecto de la represión ya no se pueden reunir en las
fabricas, convierten a la ciudad en espacio de libertad (plazas, iglesias,
sociedades, etc.), y si no, al monte, para reunir a mucha gente. Las reuniones
en los montes, l*s propi*s trabajador*s hacían controles en los caminos, bien
para impedir la entrada a los chivatos, bien para avisar de la llegada de la
Policía. La Asamblea era el lugar principal: allí se debatían y decidían las
acciones. Para desarrollar un trabajo continuado, l*s trabajador*s elegían sus
Comisiones, l*s militantes mas motivad*s formaban Comités de Empresa o los
Consejos de Empresa. Al fin y a la postre, la Asamblea era lo primero; Comités
y Consejos debían dotarle de estabilidad y continuidad, sin caer en el
sustituísmo. En este orden de cosas se admitía la violencia, para responder
tanto a la Policía como a las provocaciones, y también para realizar el
sabotaje especifico en la fábrica. En la ciudad, en las calles, la lucha esta
también muy presente. Ya en 1967 en Rekaldeberri comienzan a funcionar las
Asociaciones de Vecinos en el área del Gran Bilbao. Luego se extienden a toda
Euskal Herria: en 1969 Donosti y Renteria, en 1970 Iruñea y en 1974 Gasteiz.
Junto a ellas, y a imagen de estructuras que se iban generando en las fabricas,
existían los Comités de Barrio, propiciados por los militantes mas politizados.
Estos comités son muy activos en Nafarroa y Gipuzkoa primordialmente hasta el
año 1975. Más tarde, con la legalidad democrática, se integraron en las AAVV.
Esta lucha urbana tenia sus ámbitos concretos. El tema urbanístico era muy
importante, por ejemplo, en el caso de Renteria. También lo eran las acciones
pro amnistía o contra la represión. Y la fiesta. Quien buscaba la libertad
quería toda la libertad, y a ser posible, toda a la vez. Perseguía la
revolución social, la independencia, y como no, la libertad individual, la
felicidad. La fiesta popular le daba al militante un amplio espacio para
conjugar lo general y lo diario. Y, precisamente, conviene recordar que la
imagen popular de las fiestas de Bilbao arranca en 1978, por medio de las
konparsas y la iniciativa de Txomin Barullo: l*s de estos grupos no eran
autónom*s, pero si revolucionari*s y amantes de la libertad, como el mismo
ambiente lo era. Esta lucha urbana tenia también estrechas relaciones con el
movimiento obrero. Recordemos Gasteiz: 1976, días duros e intensos; tres meses
en huelga, asambleas, manifestaciones, represión...; los cinco muertos del 3 de
marzo. En los barrios de Zaramaga y Adurtza, sobre todo, las luchas de obreros
y ciudadanía en general iban de la mano. Estaba fijada en las asambleas, pero
tocaba a toda el pueblo. Otros movimientos sociales también se ubicaron en las
practicas colectivas de nuestra sociedad. El mas extendido, el antinuclear. El
tema no sólo era parar Lemoniz: antes bien, se hicieron profundas reflexiones
sobre el consumo y la forma de vida, para condenar la lógica del productivismo
y para imaginar y practicar modos alternativos. Mucha gente se movilizó
alrededor de fiestas, reuniones, acciones y manifestaciones: el 14 de julio de
1977 200.000 personas nos reunimos en Bilbao. La lucha armada de ETA tuvo gran
importancia para parar Lemoniz; cierto es que much*s vieron mal ese
protagonismo armado, pues resultó dañino para una forma de entender las cosas
que iba mas allí de las nucleares. Pero lo que aquí se quiere resaltar es la
presencia del movimiento y su aceptación social. También en estos años se
extiende el feminismo. La igualdad es parte indispensable de la libertad:
much*s militantes sienten que la acción de la mujer es ingrediente principal
dentro de un nuevo orden que se quiere plasmar en el día a día. El hombre no
puede ser revolucionario si explota y desprecia a la mitad de la población y la
mujer no puede ser revolucionaria si desprecia y humilla a su propio sexo. Era
grande la influencia del feminismo en militantes de los dos sexos y entre l*s
autónom*s cabe perfectamente la personalidad de algunas mujeres. El
antimilitarismo es componente ideológico de la Autonomía. El rechazo y
desconfianza hacia esa casta militar que secuestra y monopoliza el poder
armado, el poder matar, resultan evidentes. En la calle, sin embargo, las
formulaciones no son todavía muy claras. L*s autónom*s preconizaban la
deserción, pero tal opción requería un alto nivel de compromiso. Posteriormente
los jóvenes han dado con la vía de la lucha insumisa y en ella hay hoy much*s
que entonces eran precursor*s. Otros espacio especial era la libertad de l*s
pres*s, la amnistía y la destrucción de las cárceles. El MLNV le daba amplitud
a esa lucha y l*s autónom*s trabajaron a tope en las campañas a favor de l*s
pres*s abertzales. Pero le confirieron un carácter muy especial, tomando parte
también en acciones a favor de presos comunes y realizando una critica durísima
del sistema carcelario y represivo. En esto último también anduvieron bastante
sol*s. En general, nuestr*s protagonistas participaban de un ambiente muy vivo
y en una forma muy natural a la hora de unir practicas militantes y cuestiones
mas populares. La participación en asambleas era masiva y abierta y estar allí
daba una sensación satisfactoria: la militancia no era algo pasado de moda,
hecho en la oscura clandestinidad, aparte del pueblo y las personas. En la
fabrica con l*s compañer*s, en calles y montes con l*s vecin*s; como pez en el
agua, totalmente identificad* de principio a fin. La necesidad de coordinación
entre fábricas era también algo natural. Además, no como ahora, no era ninguna
sorpresa que si en una fabrica ocurría algo saliese a la huelga la de al lado
en una expresión de solidaridad. Y todas esas luchas veían una necesidad de
coordinación, o sea, un trabajo conjunto permanente y activo entre iniciativas
y organizaciones de carácter autónomo. Para ello no se admitía la dirección de
un grupo organizado dirigente: partido o.sindicato, era igual, pues ninguno iba
a ser el guía de las masas. La generalidad para poder integrar las luchas
parciales vino de abajo y para nada como algún grupo dirigente inventaria. Si
la Autonomía no aceptó el dirigismo, tampoco tragó el ultraizquierdismo que
negaba la necesidad coordinativa. En muchas experiencias tomó parte la
coordinación con sus dos objetivos, transparencia y eficacia, sobrellevados el
uno con el otro. En este contexto, se acepta la necesidad de la lucha armada
desde el comienzo. El franquismo era consecuencia de una sangrienta guerra
civil; en lo que a legitimidad respecta, ni ell*s ni el pueblo tenía problema
para aceptar la génesis directa de la lucha armada. Habla muchos ejemplos en la
historia de la lucha contra el capitalismo, tanto en el Tercer Mundo como en
Europa. L*s autónom*s de Italia es la experiencia mas tenida en cuenta en cada
etapa. Para expulsar al explotador se ve claro el empleo de la fuerza. En una
palabra, el propio ambiente pedía la lucha armada y, en general, tenía la
aceptación de la mayoría; todo el mundo no tenía igualmente interiorizada esa
aceptación, pero al menos casi siempre la Justificaban al ser contra el
fascismo. En montes, fábricas y calles la dignidad pide respuesta contra
chivatos y policías, vista la chulería y la violencia con que nos trataban. Y
la primera medida de la lucha armada, esto es, la respuesta inmediata de quien
esta pisad* era una cosa evidente. Luego el asunto es la lucha armada
organizada, dentro de un grupo militar o cuasimilitar... A esto iremos luego,
pues primero hay que aclarar la situación general. Dentro de l*s autónom*s la
mayoría acepta la lucha armada. Como respuesta justa, como ayuda y alargadera
de otras luchas y como inexorable necesidad para poder tirar abajo el sistema capitalista,
no se dudaba de la lucha armada. La opción de ETA les parecia correcta en
Euskal Herria. Ell*s planteaban de otra forma la relación entre pueblo y
militante, y veían de otro modo el camino para conseguir la independencia. Pero
siempre le tuvieron a ETA un gran respeto. Los CCAA hicieron muchas acciones en
solidaridad con militantes de ETA: y cuando la Autonomía fracaso más de un*
autonom* entró en ETA.
asambleas. Sin estrategias predeterminadas de arriba, el propio pueblo
encontró el camino. Esa experiencia no se olvida. En ese anhelo de libertad se
fueron multiplicando las luchas tanto en las fabricas como en los barrios y en
los movimientos sociales. Para encontrar hay que buscar. Después de trabajar
sin cesar durante dos o tres años, quedan fortalecidas en practicas sociales
bastante asentadas las luchas populares mas vivas que se desarrollan de 1974 a
1977. Por resumir la situación, se puede decir que en estos primeros años las
Asambleas y las experiencias a nivel de Consejos de Fabrica y Delegados son
bastante puntuales y muy a menudo sindicatos y partidos tratan de utilizarlas;
pero luego se convierten en herramienta constante y en función de ellas se
articula el movimiento de trabajadores. Se crean grupos públicos y unitarios y
partidos y sindicatos se ven obligados a aceptar la auto-organización obrera. Así
que no debemos sorprendernos si l*s protagonistas se nos muestran optimistas,
fuertes y plen*s de ilusión. Much*s se desenvuelven en las fabricas. En los
años postreros del franquismo, ya superado el Sindicato Vertical, l*s
trabajador*s encontraron estructuras nuevas y funcionales. Se reunían en
fabricas, en torno a temas tanto laborales como políticos o represivos. El
punto de reunión natural era la fabrica: obligaban al patrón a aceptar las
asambleas. Cuando por efecto de la represión ya no se pueden reunir en las
fabricas, convierten a la ciudad en espacio de libertad (plazas, iglesias,
sociedades, etc.), y si no, al monte, para reunir a mucha gente. Las reuniones
en los montes, l*s propi*s trabajador*s hacían controles en los caminos, bien
para impedir la entrada a los chivatos, bien para avisar de la llegada de la
Policía. La Asamblea era el lugar principal: allí se debatían y decidían las
acciones. Para desarrollar un trabajo continuado, l*s trabajador*s elegían sus
Comisiones, l*s militantes mas motivad*s formaban Comités de Empresa o los
Consejos de Empresa. Al fin y a la postre, la Asamblea era lo primero; Comités
y Consejos debían dotarle de estabilidad y continuidad, sin caer en el
sustituísmo. En este orden de cosas se admitía la violencia, para responder
tanto a la Policía como a las provocaciones, y también para realizar el
sabotaje especifico en la fábrica. En la ciudad, en las calles, la lucha esta
también muy presente. Ya en 1967 en Rekaldeberri comienzan a funcionar las
Asociaciones de Vecinos en el área del Gran Bilbao. Luego se extienden a toda
Euskal Herria: en 1969 Donosti y Renteria, en 1970 Iruñea y en 1974 Gasteiz.
Junto a ellas, y a imagen de estructuras que se iban generando en las fabricas,
existían los Comités de Barrio, propiciados por los militantes mas politizados.
Estos comités son muy activos en Nafarroa y Gipuzkoa primordialmente hasta el
año 1975. Más tarde, con la legalidad democrática, se integraron en las AAVV.
Esta lucha urbana tenia sus ámbitos concretos. El tema urbanístico era muy
importante, por ejemplo, en el caso de Renteria. También lo eran las acciones
pro amnistía o contra la represión. Y la fiesta. Quien buscaba la libertad
quería toda la libertad, y a ser posible, toda a la vez. Perseguía la
revolución social, la independencia, y como no, la libertad individual, la
felicidad. La fiesta popular le daba al militante un amplio espacio para
conjugar lo general y lo diario. Y, precisamente, conviene recordar que la
imagen popular de las fiestas de Bilbao arranca en 1978, por medio de las
konparsas y la iniciativa de Txomin Barullo: l*s de estos grupos no eran
autónom*s, pero si revolucionari*s y amantes de la libertad, como el mismo
ambiente lo era. Esta lucha urbana tenia también estrechas relaciones con el
movimiento obrero. Recordemos Gasteiz: 1976, días duros e intensos; tres meses
en huelga, asambleas, manifestaciones, represión...; los cinco muertos del 3 de
marzo. En los barrios de Zaramaga y Adurtza, sobre todo, las luchas de obreros
y ciudadanía en general iban de la mano. Estaba fijada en las asambleas, pero
tocaba a toda el pueblo. Otros movimientos sociales también se ubicaron en las
practicas colectivas de nuestra sociedad. El mas extendido, el antinuclear. El
tema no sólo era parar Lemoniz: antes bien, se hicieron profundas reflexiones
sobre el consumo y la forma de vida, para condenar la lógica del productivismo
y para imaginar y practicar modos alternativos. Mucha gente se movilizó
alrededor de fiestas, reuniones, acciones y manifestaciones: el 14 de julio de
1977 200.000 personas nos reunimos en Bilbao. La lucha armada de ETA tuvo gran
importancia para parar Lemoniz; cierto es que much*s vieron mal ese
protagonismo armado, pues resultó dañino para una forma de entender las cosas
que iba mas allí de las nucleares. Pero lo que aquí se quiere resaltar es la
presencia del movimiento y su aceptación social. También en estos años se
extiende el feminismo. La igualdad es parte indispensable de la libertad:
much*s militantes sienten que la acción de la mujer es ingrediente principal
dentro de un nuevo orden que se quiere plasmar en el día a día. El hombre no
puede ser revolucionario si explota y desprecia a la mitad de la población y la
mujer no puede ser revolucionaria si desprecia y humilla a su propio sexo. Era
grande la influencia del feminismo en militantes de los dos sexos y entre l*s
autónom*s cabe perfectamente la personalidad de algunas mujeres. El
antimilitarismo es componente ideológico de la Autonomía. El rechazo y
desconfianza hacia esa casta militar que secuestra y monopoliza el poder
armado, el poder matar, resultan evidentes. En la calle, sin embargo, las
formulaciones no son todavía muy claras. L*s autónom*s preconizaban la
deserción, pero tal opción requería un alto nivel de compromiso. Posteriormente
los jóvenes han dado con la vía de la lucha insumisa y en ella hay hoy much*s
que entonces eran precursor*s. Otros espacio especial era la libertad de l*s
pres*s, la amnistía y la destrucción de las cárceles. El MLNV le daba amplitud
a esa lucha y l*s autónom*s trabajaron a tope en las campañas a favor de l*s
pres*s abertzales. Pero le confirieron un carácter muy especial, tomando parte
también en acciones a favor de presos comunes y realizando una critica durísima
del sistema carcelario y represivo. En esto último también anduvieron bastante
sol*s. En general, nuestr*s protagonistas participaban de un ambiente muy vivo
y en una forma muy natural a la hora de unir practicas militantes y cuestiones
mas populares. La participación en asambleas era masiva y abierta y estar allí
daba una sensación satisfactoria: la militancia no era algo pasado de moda,
hecho en la oscura clandestinidad, aparte del pueblo y las personas. En la
fabrica con l*s compañer*s, en calles y montes con l*s vecin*s; como pez en el
agua, totalmente identificad* de principio a fin. La necesidad de coordinación
entre fábricas era también algo natural. Además, no como ahora, no era ninguna
sorpresa que si en una fabrica ocurría algo saliese a la huelga la de al lado
en una expresión de solidaridad. Y todas esas luchas veían una necesidad de
coordinación, o sea, un trabajo conjunto permanente y activo entre iniciativas
y organizaciones de carácter autónomo. Para ello no se admitía la dirección de
un grupo organizado dirigente: partido o.sindicato, era igual, pues ninguno iba
a ser el guía de las masas. La generalidad para poder integrar las luchas
parciales vino de abajo y para nada como algún grupo dirigente inventaria. Si
la Autonomía no aceptó el dirigismo, tampoco tragó el ultraizquierdismo que
negaba la necesidad coordinativa. En muchas experiencias tomó parte la
coordinación con sus dos objetivos, transparencia y eficacia, sobrellevados el
uno con el otro. En este contexto, se acepta la necesidad de la lucha armada
desde el comienzo. El franquismo era consecuencia de una sangrienta guerra
civil; en lo que a legitimidad respecta, ni ell*s ni el pueblo tenía problema
para aceptar la génesis directa de la lucha armada. Habla muchos ejemplos en la
historia de la lucha contra el capitalismo, tanto en el Tercer Mundo como en
Europa. L*s autónom*s de Italia es la experiencia mas tenida en cuenta en cada
etapa. Para expulsar al explotador se ve claro el empleo de la fuerza. En una
palabra, el propio ambiente pedía la lucha armada y, en general, tenía la
aceptación de la mayoría; todo el mundo no tenía igualmente interiorizada esa
aceptación, pero al menos casi siempre la Justificaban al ser contra el
fascismo. En montes, fábricas y calles la dignidad pide respuesta contra
chivatos y policías, vista la chulería y la violencia con que nos trataban. Y
la primera medida de la lucha armada, esto es, la respuesta inmediata de quien
esta pisad* era una cosa evidente. Luego el asunto es la lucha armada
organizada, dentro de un grupo militar o cuasimilitar... A esto iremos luego,
pues primero hay que aclarar la situación general. Dentro de l*s autónom*s la
mayoría acepta la lucha armada. Como respuesta justa, como ayuda y alargadera
de otras luchas y como inexorable necesidad para poder tirar abajo el sistema capitalista,
no se dudaba de la lucha armada. La opción de ETA les parecia correcta en
Euskal Herria. Ell*s planteaban de otra forma la relación entre pueblo y
militante, y veían de otro modo el camino para conseguir la independencia. Pero
siempre le tuvieron a ETA un gran respeto. Los CCAA hicieron muchas acciones en
solidaridad con militantes de ETA: y cuando la Autonomía fracaso más de un*
autonom* entró en ETA.30 noviembre 2011
UPyD: La vuelta del lerrouxismo
Para quien no lo sepa, Alejandro Lerroux fue un líder del partido
radical que jugo a muchas cosas en la política española del
principio del siglo XX. Fue un anticlerical y demagogo republicano al
principio, se convirtió al españolismo populista en Cataluña (
el “emperador del paralelo” barcelonés) , formó coalición de
gobierno con la CEDA ( extrema derecha prefascista de Gil Robles) en la
II República ( el “bienio negro” del 34 al 36), y término apoyando
y alabando el golpe fascista de Franco.Los componentes básicos del “cóctel de Lerroux” son los mismos que los de UPYD: populismo, demagogia y españolismo a raudales. Todo esto cimentado en un líder (una líder en este caso) que miente más que habla , que ataca a la “clase política “, cuando ella hizo la “primera comunión” en coche oficial ( 32 años lleva la buena señora comiendo de los sueldos públicos); y a los que sólo les guía la ambición más descarnada y arbitraria.
La ambigüedad ideológica es otra característica común entre Lerroux y la UPYD. Aparentemente vienen de la izquierda, gesticulan como si lo fueran pero caminan a paso agigantados hacia la derecha. Por supuesto, proclaman que no son ni lo uno, ni lo otro (derecha / izquierda): son sólo españoles honrados, gente del pueblo, que quieren el bien de España por encima de los “intereses de partido”, y de los “reinos de Taifas”.
La hoja de ruta de UPYD tiene muchas papeletas para ser la misma hoja de ruta del lerrouxismo: no digo que necesariamente terminen en el fascismo, ojala no, pero si en el autoritarismo más conservador. Ya han dado alguna muestra en el programa electoral reciente: aumento gastos militares, centralización de competencias, energía nuclear, política antiinmigración, cuestionamiento de derechos como el aborto, involución en el modelo educativo , copago sanitario, etc
El caladero de votos más importantes lo tienen, que casualidad, en Madrid, las Castillas y Valencia. Todo el que piensa como la derecha pero quiere seguir creyendo, y diciendo, que es de izquierda, los vota. El populismo apolítico (o sea antidemocrático) también los vota. No hay funcionario o docente estúpidamente frustrado, que no simpatice con esa líder “tan sincera y natural” . En Andalucía también están pescando y son la cresta de una ola neocentralista y conservadora. Supoenen para muchos votantes, el pasillo ideal de paso entre el PSOE y el PP. Para muchos andaluces y andaluzas la UPYD es el amortiguador moral de su abandono de la izquierda.
Se han quedado sin el fantasma siniestro de ETA y buscan un nuevo espacio de chantaje emocional, pueden coger cualquier bandera a condición que le de votos y huela a sable. Son la nueva derecha (que como siempre es muy vieja). Que todo el mundo lo sepa, que nadie engañe. Votar a UPYD es votar a una derecha que terminará, más temprano que tarde convergiendo en el gran lago azul de las gaviotas, como Lerroux.
Sacáu de: http://www.kaosenlared.net/noticia/upyd-la-vuelta-del-lerrouxismo
29 noviembre 2011
Artículu d'upinión de Asambleas 15-M Cantabria nel Diario Montañes
Equí vos lo dejo.

Sacáu de: http://www.eldiariomontanes.es/prensa/20111129/opinion/articulos/nosotr-20111129.html
15M: Otr@s, nosotr@s
No deja de ser curioso que los medios e incluso la clase
política nos exija que especifiquemos propuestas concretas, que
postulemos, en fin, a unos líderes que ofrezcan una hoja de ruta
¿Cuántas décadas lleva el sistema representativo liberal ofreciendo
políticas que ignoran la voluntad de las personas bajo la engañosa
pátina de una mayoría representada por una élite? ¿Cuántos siglos lleva
el capitalismo imponiendo la maximización de los beneficios privados y
socialización de los efectos negativos? ¿Y qué aspecto tiene hoy nuestro
planeta y nuestra tierruca? ¿Por qué hemos llegado a este grado de
desafección política en supuestas democracias? Entre la cultura del
miedo y la sociedad del espectáculo nos hemos convertido en consumidores
de nuestra propia realidad, en rentistas de nuestro tiempo, en daños
colaterales de las guerras por los mercados. Se pretende que el 15M
resuelva la cuadratura del círculo y que además la done generosamente al
discurso único de los políticos y los medios. Vemos el órdago: cooperar
en vez de competir, compartir en vez de poseer, consensuar en vez de
imponer.
La reflexión crítica y pública sobre nuestras necesidades
y deseos en asambleas horizontales impide la manipulación de las
voluntades y la dilución de responsabilidades. Así, decidimos y actuamos
de manera colectiva sin renunciar a nuestra individualidad. A través
del diálogo razonado construimos consensos incluyentes que tratan de
resolver problemáticas planteadas en asamblea. Cuando varias personas
muestran disenso ante una propuesta, esas personas se comprometen a
argumentar su posición o, de lo contrario, la asamblea les da tiempo
para que puedan trabajar otro consenso que también incluya las razones
de los demás. Es cierto que de esta forma nunca podremos erigirnos en la
voz de un país o un continente, que piensa y decide en el nombre de
millones de personas silenciadas, ya que el método asambleario nos
obliga a empoderar a todos por igual en cada decisión porque cada cual
se representa a sí mismo. Sin embargo, la democracia directa sí permite
que multitud de asambleas se coordinen en red para cumplir con consensos
sobre objetivos concretos en tiempos específicos.
Participar de la democracia directa en las asambleas
permite vislumbrar alternativas a la crisis de legitimación de la
democracia representativa en un mundo política y económicamente
globalizado por instituciones no controladas democráticamente, caso de
las multinacionales, el FMI, la OTAN o la Comisión Europea. Los partidos
políticos son estructuras jerárquicas que evidentemente responden a los
intereses del poder financiero y de las élites empresariales, mientras
los sindicatos mayoritarios se quejan con la mano izquierda mientras
firman con la derecha. De este modo, la estafa de esta crisis económica
se ha constitucionalizado y se celebra la precariedad laboral como
empleo digno.
A la vez que los foros económicos celebran el crecimiento
de los nuevos mercados de la salud y educación privada o concertada,
los profesionales y usuarios de la educación y la sanidad públicas pasan
a ser peligrosos antisistema que ponen en jaque al sistema democrático
por reivindicar nuestros derechos.
Bebemos de una contrahistoria que no entiende de
vencedores ni vencidos, categorías incapaces de explicar la complejidad
de nuestro pasado ni de prever los horizontes de nuestro futuro.
Llamamos a hacer diariamente política y economía de las pequeñas cosas
con el fin ir creando comunidades reales en las que todos podamos
desarrollar nuestras capacidades de manera libre, en una reivindicación
radical de nuestra individualidad que sólo es posible en un entorno
social cooperativo y horizontal que asegure los medios de subsistencia
para todas las personas.
También estimamos que la desobediencia civil activa será
el único recurso que nos quede a las personas pacíficas si se continúa
conculcando nuestros derechos y coartando nuestras libertades. Por ello,
nos sentimos hermanados con aquellos movimientos del Sur y el Norte
global que se oponen al orden mundial actual desde la idiosincrasia de
sus luchas locales. Desde Sol hasta Wall Street, de Chile a Islandia,
también en Torrelavega, Santander, Cabezón de la Sal, Potes, Castro
Urdiales, estamos en todas partes decididos a transformar nuestras vidas
sumando pequeñas revoluciones.
De ahí que debamos comprometernos con Cantabria en primer
lugar. Sabemos, por ejemplo, que en nuestra tierra se quiere explotar
el gas en el subsuelo utilizando una técnica que conllevará la
devastación de nuestros valles y la desaparición del hábitat rural por
contaminación. Sabemos también que el modelo desarrollista basado en la
especulación y el turismo de masas que destrozó la costa mediterránea se
extiende por el norte. Nos oponemos a todo ello. Veámonos en las plazas
y en los pueblos para hablar sin intermediarios y decidir qué montañas,
qué playas y qué ciudades disfrutarán nuestros hijos e hijas, para que
ellas y ellos sean al fin libres para decidir cómo quieren vivir.
La lógica de la sinrazón que nos gobierna nos tacha de
utópicos. Para el 15M la utopía es sólo aquello que no hicimos todavía.
Que lo consigamos, en realidad, depende de lo que tú hagas.
Sacáu de: http://www.eldiariomontanes.es/prensa/20111129/opinion/articulos/nosotr-20111129.html
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